Nexos

NEXOS

Margarita Chacón y su creatividad son indivisibles, ella y sus pinturas son festivas, envolventes, intensas, comprometidas; al mismo tiempo son sutiles y conciliatorias. En su obra se perciben contrastes – sin embargo – en armonía, pues despliega su capacidad de enlazar rígidas geometrías con curvas, presentadas en terrenos cuyas fronteras pueden ser la tradición o el erotismo. Con su pincel hace sangrar los lienzos, igual que los acaricia con ondas de mar; hay fuerza, composición e imposición, ritmo o explosiones emotivas.

Con precisión, orden e imaginación Margarita Chacón Bache exprime los sentimientos del color, los hace hablar, cantar, gritar; el trazo de su mano es semejante al que Mario Puzó, autor de El Padrino, atribuye a su personaje principal, es … firme, pero suave. El resultado de su proceso creativo acaricia o sorprende a la mirada, la atrae hacia lo profundo, la seduce y guía hacia los resquicios infinitos en sombras, donde no acaban las imágenes sino comienzan otras que más tarde serán formas de enlace con otros lienzos.

En Nexos hay individualidad y secuencia a la vez, la única posibilidad de límite es la precepción,pues cada una a su manera contiene pasión y promesa, es una ofrenda en que se intuye el regocijo de un guateque, la suavidad del oleaje, la aparente simplicidad de la flor de Jamaica, de la que destaca su exuberancia; misma que corre bajo la piel de la artista, quizá a causa de su origen veracruzano.

Con personal estilo, amalgama lo abstracto con alegorías de lo figurativo, como en Raíces, Neblinao Peces, sus temas evocan los tantos Méxicos en los que coexistimos y los muestra en Conjuro y Enigma, el mismo que trata de desentrañar al materializar la Pasión con tonos de rojo, concurvas que estallan rasgando la oscuridad por instantes; sus piezas son movimiento y danza en el caos aparente de la fiesta, del sonido, de la música de ida y vuelta entre círculos luminosos, luz y sombras angulosas en las que enhebra minúsculos reflejos que desdoblan la luz y la envían en ondas con las que juega, con el concepto y el color, como en Azul, adjetivo que convierte en sustantivo, casi en verbo, en sustancia, en personaje principal y no accesorio con el que da vida a sus otros personajes secundarios o incidentales.

Es lugar común decir que el arte visual debe hablar por sí mismo, pero Margarita Chacón va más allá al provocar el diálogo; invita a compartir, a charlar, a fiestear con sus temas, a explotar con pirotecnia, a explorar ángulos y oquedades, a fragmentar la composición de microcosmos o elementos del subsuelo, con su siempre constante celebración de la vida.

Lic. Alicia Gtz. Romo
Directora del Museo Universitario “Leopoldo Flores”